Mostrando entradas con la etiqueta ideólogos y reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ideólogos y reflexiones. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de septiembre de 2010

La Calle del medio



Hace pocos días se cumplió un nuevo aniversario -el número 65- de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Lo que pocos saben o pocos quieren recordar es que el 8 de agosto de 1945, dos días después del lanzamiento de la primera bomba atómica y pocas horas antes del lanzamiento de la segunda, las potencias ya victoriosas de la segunda guerra mundial firmaron los acuerdos que establecían un tribunal internacional encargado de juzgar los crímenes cometidos durante la contienda. Lo que pocos saben o pocos quieren recordar es que el famoso tribunal de Nuremberg, acto fundacional del derecho internacional moderno, prohibió la guerra -”crimen supremo que concentra en sí todos los otros crímenes”- al mismo tiempo que legalizaba los bombardeos. En sus conclusiones, en efecto, la sentencia de Nuremberg declaró inocentes a aliados y alemanes por igual, “puesto que los bombardeos aéreos de ciudades y fábricas se han convertido en práctica habitual y reconocida por todas las naciones”. El modelo Auschwitz, el de los perdedores, se convertía así en el colofón de la barbarie humana y en una estremecedora advertencia para las futuras generaciones; mientras que el modelo Hiroshima, el de los vencedores, pasó a convertirse en “practica rutinaria” y “derecho consuetudinario”.
Desde entonces está prohibida la guerra y están permitidos los bombardeos. Antes de 1914, el escritor francés Marcel Proust hablaba de los aviones como de los “ojos” de la Humanidad. Se volaba para ver, no para bombardear. Pero hay ciertos ángulos de visión, ciertos rangos de la mirada, que imponen inmediatamente, como una tentación irresistible, el deseo de destruir lo que se capta visualmente. La prohibición de mirar ciertos objetos, la prohibición de mirar desde ciertos objetos (el ojo de la cerradura o la mirilla del avión) es hoy una cuestión de supervivencia no sólo moral sino material. El modelo Auschwitz -con sus terribles campos de exterminio horizontal- es después de todo humanamente familiar y quizás por eso nos resulta tan fácil escandalizarnos frente a él y rechazarlo. Si, por el contrario, aceptamos con mansedumbre y naturalidad el modelo Hiroshima -el exterminio vertical desde el aire- no es sólo porque forme parte de “la justicia de los vencedores”: es que tiene algo de inimaginable, de irrepresentable, de extraterrestre; está tan fuera de toda medida antropológica que suspende cualquier forma de reacción.

El bombardeo aéreo, en efecto, reúne dos características “incomprensibles” para un ser humano. La primera tiene que ver con el hecho de que ni siquiera “deshumaniza” a sus víctimas antes de matarlas o para justificar su muerte: sus víctimas no son “enemigos” o “animales inferiores” u “obstáculos” sino simples “residuos”. Los cadáveres y las ruinas no han tenido una existencia individual (ni siquiera bajo la forma de un número tatuado en la muñeca) antes de ser “fabricados” desde el B-52. No han sido ni juzgados ni condenados; tampoco despreciados. Son desde el principio sólo “restos”.

La segunda característica del bombardeo es que, si produce “restos”, no permite establecer ningún vínculo entre ellos y la fuente lejana, celeste e inalcanzable, que los ha causado. Las víctimas sólo pueden alzar el puño en medio de los escombros, como ante la ira de Dios; por su parte los verdugos, encerrados en sus cápsulas de cristal, o cómodamente sentados delante del ordenador, no pueden experimentar ningún sentimiento -tampoco odio- por esas existencias que se inclinan y desaparecen bajo un gesto de su dedo. No pueden mirarlas sin que desaparezcan y se las mira precisamente para eso, pero esta desaparición no entraña ninguna emoción ni ninguna tragedia; la acompaña, si acaso, el placer de “no dejar ningún cabo suelto”, la satisfacción de “tachar” todos los puntos que van compareciendo ante nuestros ojos.

Pues bien, curiosamente el modelo del bombardeo aéreo es el que mejor explica la consistencia moral y los efectos materiales del consumo capitalista.

El capitalismo, lo hemos escrito otras veces, no se define por su capacidad para producir riqueza sino para destruirla. Si se recuerda que el 90% de las mercancías que se producen hoy en el mundo dentro de seis meses estarán en la basura se comprende enseguida que el capitalismo no fabrica mesas, coches, ordenadores y lavadoras sino “residuos”, igual que las bombas, y que el ser humano que se empeña -durante seis meses- en usarlos como si fueran mesas, coches, ordenadores y lavadoras es él mismo “residual” frente al objetivo económico de sustituirlas lo antes posible por otras. Para el capitalismo, como para el B-52, las cosas y los hombres son desde el principio “restos” y su verdadero producto -ni televisores ni frigoríficos- es la “basura”.

Todos los días, por ejemplo, llegan de Europa miles de aparatos electrónicos desechados a un barrio de Accra (Ghana) conocido como Sodoma. Allí, miles de menores que no han usado en su vida un ordenador, queman y destripan las carcasas en busca de piezas de metal, absorbiendo durante horas de trabajo infernal más de 60 sustancias tóxicas. Lo mismo ocurre en Karachi (Pakistán), donde 20.000 jóvenes, algunos menores de diez años, muchos de ellos refugiados afganos, reciclan la basura electrónica procedente de Occidente, Dubai o Singapur, manipulando plomo, cadmio o antimonio, materiales que destruyen al mismo tiempo la salud de los niños, la tierra y el río Lyari. El 70% de la basura electrónica del mundo acaba en muladares de Asia, en los que las condiciones de trabajo y la contaminación ambiental convierten la vida misma de la gente en abyectamente “residual”.

Pero el consumo capitalista se caracteriza también por su dificultad para establecer vínculos mentales entre una mirada, un gesto del dedo, un trabajo bien hecho o un placer banal y un paisaje de ruinas, a miles de kilómetros del supermercado, en el que están muriendo niños a los que no odiamos; niños que, al contrario, cuando nos los muestran por la televisión, nos enternecen y nos aturden de compasión. Como el piloto del bombardero, vemos el mundo en las vitrinas de las tiendas y en las pantallas del ordenador y somos antropológicamente incapaces de imaginar ahí ningún efecto negativo o destructivo. Los muertos, las ruinas, los hambrientos, son sólo los “restos” o “residuos” de nuestros placeres más inocentes.

Desde nuestros placeres no podemos imaginarnos a Mohamed Khan, de ocho años de edad, quemando un ordenador en Karachi como tampoco desde el sufrimiento de Mohamed Khan puede imaginarse el uso que hacemos los occidentales del ordenador. ¿Por ejemplo? Más de 24 millones de páginas de Internet son de contenido pornográfico (el 12%) y cada segundo 28.258 internautas están viendo pornografía. Cuarenta millones de estadounidenses visitan regularmente estas páginas web, con un volumen de negocio de 2.350 millones de euros al año (más de 4.000 en todo el mundo). El 25% de las búsquedas en la red y el 35% de las descargas son de carácter pornográfico y todos los días se registran 116.000 búsquedas con el rótulo “pornografía infantil”. El 20% de los hombres reconoce ver pornografía mientras está en el trabajo y la edad media en la que un niño estadounidense comienza a frecuentar páginas de contenido sexual es de 11 años.

Mucho más pornográfica que la pornografía misma es la relación inimaginable entre los que miran el ordenador en Utah o Madrid y los que los queman en Ghana y Karachi.

Desde 1945, sí, está prohibida la guerra y están permitidos los bombardeos..


Santiago Alba Rico

jueves, 8 de julio de 2010

Presos políticos


Se habla de los presos políticos estos dias, concretamente de los "presos políticos cubanos" a los cuales se les presta una atención descomunal si tenemos en cuenta el reducido número de personas que lo componen, sus "injustas condenas" y sus pretensiones mas que políticas...personales y egoistas.

Moratinos, ese bonachón de pelo blanco que no sabe lo que es administrar un estado al límite de recursos sin que el pueblo pase verdaderas necesidades, se atreve a ir como representante de la Unión Europea (ese grupo de paises ricos que lograron bienestar a cuenta de la explotación humana y material al tercer mundo) a dar lecciones de libertad ( como se atreven a hablar de libertad a un pais cuyo máximo déficit de libertades depende más de factores externos que del propio gobierno) y de dialogo (para dialogo el del gobierno cubano, que a pesar de las trabas que la UE y USA les imponen y la publicidad negativa en la que se ven envueltos, siempre están abiertos a las reuniones y al debate ideológico).

Moratinos, representante de un pais que permite morirse de frio a un ser humano en su propio suelo, pretende dar lecciones al pais que mejor vela por las necesidades básicas de su población.

Desde Musi"c"tando ideas, queremos reproducir una pequeña historia, una de los muchos presos políticos que permanecen encerrados en las cárceles españolas, presos cuyas vidas no son conocidas por el gran público, que jamás oyeron, que jamás entendieron, pero que si en vez de ser "preso español en cárcel española" fuese "preso cubano en cárcel cubana" todos conocerían y condenarían.

Sin más, conózcanla:

biografía de Manuel Pérez Martínez

Único Secretario General de un Partido Comunista preso en Europa
desde que los nazis encarcelaron a Dimitrov.



Y simple soy, y soy claro
como una gota en el mar.
Porque busco la verdad en los hechos
y la vivo en mis actos.
Porque amo la verdad
y la proclamo.
Porque me forjo en la verdad
y para llegar antes a ella
tomo siempre el atajo.

Así se definió el Secretario General del PCE(r) en una de las muchas poesías que ha escrito, esos subproductos de mi calenturienta imaginación, las llama él. Es la sencillez de un hombre que sintetiza la historia del nuevo movimiento revolucionario en España, pilar de nuestro Partido y jefe indiscutible del proletariado de nuestro país. Sus aportaciones al acervo siempre vivo del comunismo científico y su lucha implacable contra toda mixtificación de los principios del marxismo-leninismo, le han convertido en un reconocido dirigente del movimiento comunista internacional, en una figura revolucionaria que trasciende a nuestras fronteras.

Arenas nació en 1944 en el seno de una familia obrera de Melilla. Yo crecí entre higueras y espinos... En las tardes de primavera, que todo lo agrandan, jugaba a pillerías a la sombra de una mezquita. Sin haber cumplido 12 años y apenas sabiendo leer y escribir, tuvo que dejar la escuela: La necesidad me inició pronto en el difícil oficio de ser hombre. Entonces conocí la santurronería, la avaricia y la mentira, todas reunidas formando cuerpo en la persona del patrón; conocí el dolor de la madre que pierde al hijo desnutrido [uno de sus hermanos]... así terminó mi infancia y me hice hombre siendo todavía niño.

Más tarde se traslada con su familia a vivir a una chabola del Pozo del Tío Raimundo, ese suburbio de Madrid donde la gente lloraba y gemía durante todas las horas del día y de la noche, era el resultado del ‘milagro económico’ que comienza a asentarse en los lodos del Pozo, en las Palomeras, Entrevías, Orcasitas y en tantos otros valles de este mundo de horrores. Allí se coloca de aprendiz de escayolista, oficio del que se convertiría en un notable especialista. Años después relataría sus dificultades cuando comenzó aquel nuevo trabajo: ¡No veas cómo pesan los tablones! Algunos no los puedo ni levantar del suelo. El oficial me chilla, me dice que no valgo para nada y que me va a despedir, hasta que lo levanto con todas mis fuerzas y lo echo encima del andamio o de una burra.

Pedro recordaba la situación en que encontró a sus nuevos compañeros, los obreros, bajo el régimen fascista de Franco: No hablaban, estaban indefensos, careciendo de todo tipo de organización, con el recuerdo de una gran derrota reflejado en el semblante y atemorizados por la brutal represión que los vencedores aún ejercían sobre ellos... Había que esperar a que llegase de nuevo la hora de alzar la frente y el puño. Esa hora llegó y Pedro participa en las luchas del sector de la construcción, en las que destacaría por sus dotes de organizador. Es la época en que empieza a estudiar intensamente las obras de los clásicos del marxismo-leninismo, siempre escasas y difíciles de conseguir por mor de la férrea censura franquista; su conciencia proletaria se refuerza y comprende que la lucha de los obreros debe salir de los estrechos márgenes del sindicalismo y del reformismo reconciliador a que pretendía conducirla el ya por entonces revisionista Partido de Carrillo. Su afán por el estudio le lleva a crear una célula comunista en el barco de guerra donde hace la mili: en la cocina, bajo las mismísimas barbas de los oficiales, hacíamos nuestras reuniones. De nuevo en Madrid, comienza a dirigir las luchas de los vecinos del Pozo por el mejoramiento de las condiciones de vida y, más tarde, crea las Juventudes Comunistas de Vallecas desde donde combatiría a los carrillistas. Fue la época en la que a los rojetes del barrio nos metieron a la cárcel.

A primeros de los años setenta y tras su salida de prisión, se incorpora a la Organización de Marxistas-Leninistas de España (OMLE), de la que con el paso del tiempo se convertiría en su más firme dirigente. Es entonces cuando da rienda suelta a toda su energía revolucionaria; Pedro se multiplica, realizando una infatigable labor de propaganda y organización al tiempo que participa en huelgas y manifestaciones. Su capacidad de organizar y su preocupación constante por los problemas teóricos del movimiento comunista, corren parejos con ese saber dar el toque de audacia revolucionaria en el momento preciso. Aún se recuerda la anécdota de una manifestación -ilegal, como todas las de la época- que quedó frenada a la altura del puente de Legazpi por un policía municipal, un cachalote de dos metros, que cruzándose en su camino amenazaba para que se disolviera; de pronto, entre las filas desconcertadas de los manifestantes, se destacó la pequeña figura de Pedro que se plantó delante de aquella mole uniformada, le echó mano a los fondillos y la volteó como esos pesados tablones que manejaba en la obra hasta arrojarla a tierra. Y la manifestación siguió adelante.

Durante todo este tiempo Arenas enfoca su trabajo en una única dirección: Con un verdadero Partido Comunista removeremos los cimientos de este país. Esa era la misión de la OMLE: crear las bases para la reconstrucción del Partido. Y eso sucede el 8 de junio de 1975 en el Congreso Reconstitutivo, cuando da lectura en un viejo caserón de las tierras del norte a un Informe Político ya histórico: El Partido no lo hemos puesto en pie en el aire ni en unos días ni al margen de la lucha de clases. Para reconstruirlo en medio de la confusión y el desorden provocado por la traición revisionista hemos tenido que trabajar duro durante más de siete años.

Pedro es consciente de la enorme tarea que el Partido y él mismo como su Secretario General se han echado sobre sus espaldas y así lo advierte: El camino de la revolución no es un camino de rosas. Es escarpado y difícil; exige sacrificios [...] Para hacer la revolución hay que armarse de coraje y tomar ese camino. No existe otro. Pero también está convencido de que, a pesar de la debilidad de la nueva vanguardia comunista, ésta saldrá adelante y que en cualquier caso el futuro les pertenece: Los nada de hoy todo han de ser. ¿Tú no has oído esa letra? Nosotros sí, y la cantamos muy a menudo. Creemos en la letra de esa canción. Sabemos (la experiencia de todos los países nos lo ha enseñado) que una cosa, en principio débil, puede tornarse fuerte, y que lo que se muestra fuerte y arrogante, puede declinar y ser finalmente abatido por lo que antes era débil o nada más que una esperanza.

Dos años después del Congreso Reconstitutivo, tuvo lugar el II Congreso; en él quedaron fijadas las tesis de que del fascismo no hay marcha atrás a la democracia burguesa y lo que se ha denominado la política de resistencia, que incluía el recurso a la lucha armada guerrillera por parte de los obreros en su enfrentamiento con los modernos Estados capitalistas y para la toma del poder. El aún débil PCE(r) se convertía, así, en el primer y único enemigo político del nuevo régimen reformado, que no duda en descargar toda su feroz represión contra él. Meses después del Congreso, es detenido todo el Comité Central en Benidorm, con su Secretario General, Arenas, a la cabeza. Hasta aquel momento habíamos realizado una labor de enorme envergadura (si se tienen en cuenta las condiciones generales del país y nuestra extrema flaqueza). También habíamos librado la más importante batalla política contra el régimen desde los tiempos de la guerra. Como hoy está ya suficientemente demostrado, aquella gran batalla política que libramos apenas haber nacido como Partido, dejó al Estado fascista español con el culo al aire y con las dos alas bien tocadas, lo que le ha impedido posteriormente reponerse... Fue, ya digo, un periodo de intensa lucha de clases y de lucha ideológica contra el revisionismo, en el que logramos ganar para la causa a la verdadera vanguardia del proletariado de todo el Estado y el Partido sembró, sobre la tierra todavía fértil de la clase obrera española, la semilla de la futura revuelta que hoy se prepara y cuyos primero brotes vemos ya salir a la luz en todas partes con fuerza.

En la Comuna Carlos Marx, Pedro -en la cárcel quedó para siempre grabado este nombre entre sus camaradas, menos oficial que el de Arenas- se esforzó por transmitir sus conocimientos y experiencias y por crear verdaderos cuadros comunistas. Y nada de esto podía hacerse sin lucha, sin huelgas de hambre, plantes, etc. que preservaran el estilo de vida colectivo siempre amenazado por los fascistas y sus esbirros carceleros. Vinieron entonces seis largos años de enfrentamiento constante contra el régimen de aislamiento y los intentos de aniquilación de los presos políticos que a Pedro le supusieron meses de aislamiento severísimo que dejaron en él una huella indeleble: Yo creo que existe el sentimiento y la atracción del amor, pero también creo en el odio. ¿Qué sería del primero sin la repulsa que genera el segundo? También existe la indiferencia o el desprecio, que es una forma de reclusión. Esa es la peor enfermedad que puede padecer una persona. Se sabe que el amor crea. El odio es una fuerza descontrolada, que lo mismo puede crear que destruir, o hacer ambas cosas a la vez. La indiferencia, no. La indiferencia siempre mata a quien la padece. Por eso soy enemigo declarado de los indiferentes.

También la cárcel supuso el reencuentro con su familia, en especial con sus hijas. La vida clandestina les había separado, aunque Pedro siempre las tenía presente en su recuerdo, como se refleja en algunos de sus poemas:

Os miro, y mi corazón
endurecido por mil batallas
se deshace
como un azucarillo
humedecido por las lágrimas.
No he sido
un padre para vosotras
sino un hermano mayor
siempre lejano.

Tras su salida de prisión en 1984, poco duró ese reencuentro, pues nuevas batallas de la lucha de clases y la persecución policial le empujaron de nuevo a la clandestinidad.

Desde su exilio en Francia, Arenas ha seguido dirigiendo el PCE(r) durante los últimos quince años. La culminación de la batalla contra la Reforma del régimen hasta que éste ha quedado hundido en sus más negros orígenes, la reorganización de la Dirección y los organismos del Partido en las principales localidades de España, sortear las negociaciones-trampa hasta darles la vuelta y convertirlas en plataformas de propaganda de nuestro movimiento revolucionario, dar a conocer a las amplias masas de nuestro país la Línea Política del Partido por medio de sus publicaciones RESISTENCIA y ANTORCHA, difundir nuestras ideas acerca de la necesidad del Partido y del internacionalismo proletario por todo el mundo, realizar importantísimas contribuciones teóricas a los principales problemas a que se enfrenta el movimiento comunista internacional... esos son los delitos por los que los jueces franceses, al dictado de los fascistas de Madrid, encarcelaron a Pedro en noviembre de 2000. No hace falta que te diga -escribe a su compañera, Montse, también encarcelada- que tengo la certeza de que aún habremos de vivir otras importantes etapas de nuestra vida en común y que vamos a continuar siendo útiles, incluso aquí en la cárcel, a la causa de la Resistencia Antifascista y del Comunismo a la que los dos nos debemos. Esa causa va a continuar adelante cada día con mayor fuerza con o sin nosotros, de esto no puede cabernos ni sombra de dudas; sin embargo, considero que aún va a necesitarnos y podremos continuar haciendo algunos aportes.

Efectivamente, este hombre, este dirigente comunista, este teórico de la ciencia revolucionaria, libre o encerrado, es un peligro para todos los capitalistas. Sus ideas siembran resistencia, revolución y comunismo por doquier. Por eso mismo, los oprimidos y explotados necesitamos verlo libre, en la calle, con nosotros, respirando los aires de la revolución que se acerca a pasos agigantados. Yo creo que la situación revolucionaria se da ya, estamos abocados a una situación revolucionaria en ascenso. Eso es un hecho real. Ahora bien, esto por sí sólo únicamente indica que se puede dar la revolución. Hacen falta otros muchos factores, como es la organización de las masas, la existencia de un partido revolucionario, etc., etc. La situación, esas condiciones, posibilitan también eso; ahora, no lo garantizan. Somos una pequeña fuerza, tenemos una línea política, tenemos un programa, vamos a ver si somos capaces de llevar a cabo la revolución. Eso va a exigir de todos nosotros un gran esfuerzo, una gran concentración, una gran voluntad, y sin eso, desde luego, no se va a hacer nada. Espontáneamente no se va a hacer ninguna revolución. Puede haber estallidos, como los hay, pero para que se haga la revolución es necesario que se den todos esos elementos: un programa, una organización y, bueno, la situación que permita en un momento dado acceder al poder mediante la única manera que es posible, mediante la insurrección. Y no con reformitas ni con alternativitas aquí o allá. El principal problema para el proletariado ni siquiera es el paro como tal, y fíjate toda la importancia que tiene, sino la toma del poder. Como no se tenga el poder, no hay nada que hacer, nada se va a resolver. Y al poder sólo se podrá acceder concentrando una fuerza revolucionaria que actúe en esa dirección. De otra manera, nada, para qué hacernos ilusiones. Otra cosa es que debamos trabajar en el día a día, estar ahí, apoyar las luchas de la gente para aclarar las ideas y hacer comprender a la gente que, en fin, eso es una vía más, una parte de ese gran río a donde tienen que confluir todos los movimientos y corrientes, que es el gran río de la revolución. Efectivamente, pero es la toma del poder por las masas, no hay otro.

http://www.presos.org.es/index.php?m=1&d=d1

jueves, 3 de junio de 2010

Reflexiones sobre Hugo Chávez



http://es.novopress.info/?p=1603

Pocos Gobiernos en el mundo son objeto de campañas de demolición tan cargadas de odio como el de Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Sus enemigos no han vacilado ante nada: golpe de Estado, huelga petrolera, éxodo de capitales, intentos de atentados…

Desde los ataques de Washington contra Fidel Castro no se había visto un ensañamiento semejante en América Latina.

Contra Chávez se divulgan las más miserables calumnias, concebidas por las nuevas oficinas de propaganda – National Endowment for Democracy, Freedom House – financiadas por la Administración del presidente de Estados Unidos, George W. Bush. Dotada de recursos financieros ilimitados, esta máquina de difamar manipula repetidores mediáticos (entre ellos los diarios de referencia) y organizaciones de defensa de los derechos humanos, enroladas a su vez al servicio de designios tenebrosos. Sucede también, ruina del socialismo, que parte de la izquierda socialdemócrata sume su voz a este coro de difamadores.

¿Por qué tanto odio? Porque en momentos en que la socialdemocracia pasa en Europa por una crisis de identidad, las circunstancias históricas parecen haber confiado a Chávez la responsabilidad de asumir la conducción a escala internacional de la reinvención de la izquierda. Mientras que en el viejo continente la construcción europea ha tenido como efecto hacer prácticamente imposible toda alternativa al neoliberalismo, en Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador, inspirados por el ejemplo venezolano, se suceden experiencias que mantienen viva la esperanza de realizar la emancipación de los más humildes.

En ese sentido el balance de Chávez es espectacular. Se comprende que se haya convertido en referencia obligada en decenas de países pobres. ¿No ha refundado la nación venezolana sobre una base nueva, legitimada por una nueva Constitución que garantiza el involucramiento popular en el cambio social, siempre dentro del más escrupuloso respeto de la democracia y de todas las libertades? (1). ¿No ha devuelto a unos cinco millones de marginados, entre ellos las poblaciones indígenas, su dignidad de ciudadanos? ¿No ha recuperado la empresa pública Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA)? ¿No ha desprivatizado y devuelto al servicio público la principal empresa de telecomunicaciones del país como así también la empresa de electricidad de Caracas? ¿No ha nacionalizado los campos petrolíferos del Orinoco? Por último, ¿no ha consagrado parte de la renta petrolera a conseguir una autonomía efectiva frente a las instituciones financieras internacionales, y otra al financiamiento de programas sociales?

Más de tres millones de hectáreas de tierra han sido distribuidas entre los campesinos. Millones de niños y adultos han sido alfabetizados. Se han instalado millares de dispensarios médicos en los barrios populares. Decenas de miles de personas sin recursos con afecciones oculares han sido operadas gratuitamente. Los productos alimentarios básicos son subvencionados y ofrecidos a los pobres a precios inferiores en un 42% respecto de los del mercado. La duración del trabajo semanal ha pasado de 44 horas a 36, mientras que el salario mínimo ascendía a 204 euros mensuales (el más alto en América Latina después de Costa Rica).

El resultado de todas estas medidas es que entre 1999 y 2005 la pobreza disminuyó del 42,8% al 33,9% (2), mientras que la población que vive de la economía informal cayó del 53% al 40%. Este retroceso de la pobreza permite sostener con fuerza el crecimiento, que en el curso de los tres últimos años fue de un 12% promedio, entre los más altos del mundo, estimulado por un consumo que ha aumentado un 18% por año (3).

Ante estos resultados, para no hablar de los logrados en política internacional, ¿cabe sorprenderse de que el presidente Hugo Chávez se haya convertido en un hombre contra el cual disparar para los dueños del mundo y sus agentes?

Notas:

(1) Las mentiras a propósito de Radio Caracas Televisión acaban de ser desmentidas, dado que esta cadena ha reanudado sus programas por cable y satélite a partir del pasado 16 de julio.
(2) Poverty Rates in Venezuela. Getting the Numbers Right , Center for Economic and Policy Research,Washington DC, mayo de 2006.
(3) Leer el dossier “Chávez, not so bad for business”, Business Week , New York, 21 de junio de 2007.


Ignacio Ramonet, 2007.

IGNACIO RAMONET



Ignacio Ramonet (Redondela, Pontevedra (Galicia), 5 de mayo 1943). Es doctor en Semiología e Historia de la cultura por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) (Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales, Paris) y catedrático de Teoría de la comunicación en la Universidad Denis-Diderot (Paris-VII).

Especialista en geopolítica y estrategia internacional y consultor de la ONU, actualmente imparte clases en la Sorbona de París. Desde 1999 dirige la publicación mensual Le Monde Diplomatique y la bimensual Manière de voir.

Es cofundador de la Organización No Gubernamental Media Watch Global (Observatorio Internacional de los Medios de Comunicación) de la que es presidente.

Un editorial escrito en Le Monde Diplomatique durante 1997 dio lugar a la creación de ATTAC, cuya labor se dedicó originalmente a la defensa de la tasa Tobin. En la actualidad se dedica a la defensa de una gran variedad de causas de la izquierda política y tiene como presidente de honor a Ignacio Ramonet. Fue también uno de los promotores del Foro Social Mundial de Porto Alegre.

sábado, 8 de mayo de 2010

La igualdad de derechos de las naciones





La minoría obrera socialdemócrata de Rusia ha publicado en el N. 48 de Put Pravdi (del 28 de marzo) un proyecto de ley sobre la igualdad de derechos e las naciones, o, como dice su título oficial “Proyecto de ley sobre la abolición de todas las restricciones de los derechos de los hebreos y, en general, todas las restricciones relacionadas con el origen o la pertenencia a cualquier nacionalidad”.

En medio de las alarmas e inquietudes derivadas de la lucha por la existencia, por un pedazo de pan, los obreros rusos no pueden ni deben olvidar la opresión nacional, bajo cuyo yugo se encuentran decenas y decenas de millones de “alógenos” que pueblan Rusia. La nacionalidad dominante -los rusos- representan cerca del 45% de la población del imperio. De cada 100 habitantes más de 50 son “alógenos”.

Y toda esa inmensa población ha sido colocada en condiciones de vida más inhumanas que las del hombre ruso.

La política de opresión de las nacionalidades es una política de división de las naciones. Al mismo tiempo, es una política de corrupción sistemática de la conciencia de pueblo. Los ultrareaccionarios basan todos sus cálculos en la contraposición de los intereses de las distintas naciones en el envenenamiento de la conciencia de las masas ignorantes y oprimidas. Tomad cualquier periodicucho ultrarreaccionario y veréis que el pan de que se alimenta toda la banda ultrarreaccionaria es la persecución de los “alógenos”, el atizamiento de la desconfianza mutua entre el campesino ruso, el pequeño burgués ruso y el artesano ruso y el campesino, el pequeño burgués y el artesano hebreo, finlandés, polaco, georgiano y ucraniano.

Pero lo que necesita la clase obrera no es la división, sino la unidad. No tiene peor enemigo que los salvajes prejuicios y supersticiones que siembran sus enemigos entre la masa ignorante. La opresión de los “alógenos” es una arma de dos filos: con uno ataca al “alógeno”, con el otro, al pueblo ruso. Y por ello, la clase obrera debe pronunciarse del modo más resuelto contra toda opresión nacional.

A la agitación de los ultrarreaccionarios, que intentan desviar su atención hacia las persecuciones de los alógenos, la clase obrera debe oponer su convencimiento de que es necesaria la completa igualdad de derechos, la renuncia plena y definitiva a los privilegios de toda nación, sea cual fuere.

La agitación de los ultrarreaccionarios concentra especialmente su odio contra los hebreos. Los Purishkevich intentan convertir al pueblo hebreo en víctima propiciatoria de todos sus pecados.

Y por eso es absolutamente justo que la minoría obrera socialdemócrata de Rusia dedique el lugar principal en su proyecto de ley a la falta de derechos de los hebreos.

La escuela, la prensa, la tribuna parlamentaria, todo es utilizado para sembrar el odio ignorante, salvaje, rabioso a los hebreos.

A esta tenebrosa y vil obra se dedican no solo los detritus ultrarreaccionarios, sino también profesores, científicos, periodistas, y diputados reaccionarios. Se gastan millones y miles de millones de rublos en envenenar la conciencia del pueblo.

Es una cuestión de honor de los obreros rusos que el proyecto de ley de la minoría socialdemócrata obrera de Rusia contra la opresión nacional se vea refrendado por decenas de miles de firmas y declaraciones proletarias… Será la mejor forma de fortalecer la unidad completa, la fusión entre todos los obreros de Rusia sin distinción de nacionalidades

Lenin - 1914




Podría ser perfectamente un discurso dirigido a nuestros dias, pero no, nació de Lenin a principios de 1914, esto muestra que aunque el imperialismo trate de borrar de la memoria colectiva las armas de dominación de las masas, éstas siguen siendo las mismas, aunque maquilladas.

Los autenticos comunistas jamás deben olvidar estas palabras de Lenin, aplicarlas con todo su rigor a los tiempos que corren y luchar por que así sea, ya que en la solidaridad proletaria se sustenta el proyecto revolucionario.

miércoles, 14 de abril de 2010

Disculpen la molestia



Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza. ¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés? El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración? ¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla? ¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?
Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes? ¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan? ¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald's, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores? ¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles? ¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de "crimen organizado"?
Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles. Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres? ¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es? ¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir:
los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes. Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina. En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea? Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia? ¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia? ¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo? Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos? ¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?

Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?
Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:
-Ahí lo tienes -dijo la Reina-. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final. En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a
balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.
El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia? A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.

Eduardo Galeano.

sábado, 27 de marzo de 2010

DECLARACION DE PRINCIPIOS



"No condeno al rey Fahd, honrado por el rey de España, que tala cabezas, poda manos y arranca ojos, que humilla a las mujeres y amordaza a los opositores, que se enseñorea sin periódicos, parlamento ni partidos políticos, que viola filipinas y tortura indios y egipcios, que gasta la tercera parte del presupuesto de Arabia Saudí en los 15.000 miembros de su familia y financia los movimientos más reaccionarios y violentos del planeta. No condeno al general Dustum, aliado de los EEUU en Afganistán, que ha ahogado en un contenedor a mil prisioneros talibán a los que había prometido la libertad y que murieron chupando las paredes de hierro de su prisión. No condeno a Turquía, miembro de la OTAN y candidato a la UE, que en la década de los noventa borró de la faz de la tierra 3.200 aldeas kurdas, ha dejado morir de hambre a 87 presos políticos y encarcela al que se atreve a transcribir en kurdo el nombre de sus ciudades. No condeno al siniestro Kissinger, el más ambicioso asesino después de Hitler, responsable de millones de muertos en Indo- china, en Timor, en Chile y en todos aquellos países cuyo nombre salió alguna vez de sus labios. No condeno a Sharon, hombre de paz, que dinamita casas, deporta civiles, arranca olivos, roba agua, tirotea a niños, pulveriza mujeres, tortura rehenes, quema archivos, vuela ambulancias, arrasa campos de refugiados y coquetea con la idea de «amputar el cáncer» de tres millones de palestinos para hacer más holgada la pureza de su estado «judío». No condeno al rey Gienendra de Nepal, educado en los EEUU, que desde el pasado mes de enero ha ejecutado sin juicio a 1.500 comunistas.
No condeno a la empresa petrolífera estadounidense Exxon-Mobil, acusada de secuestrar, violar, torturar y asesinar a decenas de personas que vivían en un edificio propiedad de la compañía en la provincia de Aceh (Indonesia). No condeno a la empresa Vivendi, que ha dejado sin agua a todos los barrios pobres de La Paz, ni a Monsanto, que deja sin semillas a los campesinos de la India y de Canadá, ni a Enron, que después de dejar sin luz a media docena de países, dejó también sin ahorros a 20.000 personas. No condeno a las empresas españolas (BBV, BSCH, Endesa, Telefónica, Repsol) que han vaciado las arcas de la Argentina, obligando así a los argentinos a vender su pelo a los fabricantes de pelucas y disputarse una vaca muerta para poder comer.

No condeno a la casa Coca-Cola, que penetró en Europa a la sombra de los tanques nazis y que despide, amenaza y asesina hoy a sindicalistas en Guatemala y Colombia.

No condeno a las grandes corporaciones farmacéuticas, que han acordado matar a veinte millones de africanos enfermos de sida.
No condeno el ALCA, que viola y despedaza a las obreras de las maquiladoras de Ciudad de Juárez y hace nacer niños sin cerebro en la frontera de México con EEUU. No condeno al FMI ni a la OMC, providencia de la hambruna, la peste, la guerra, la corrupción y de toda la caballería del Apocalipsis.

No condeno a la UE ni al gobierno de los EEUU, que ponen los acuerdos comerciales por encima de las medidas para la protección del medio ambiente y que han decidido, sin plebiscito ni elecciones, la extinción de una cuarta parte de los mamíferos de la tierra.

No condeno las torturas a Unai Romano, joven vasco que, hace ahora un año, fue convertido en un globo tumefacto en una comisaría española, quedando hasta tal punto desfigurado que sus padres sólo lo reconocieron porque en la cara seguía teniendo el mismo lunar.

No condeno al Gobierno español, que el pasado mes de abril estableció el estado de excepción sin consultarlo al Parlamento y suspendió durante tres días derechos básicos recogidos en nuestra Constitución (la libertad de movimiento y de expresión), con el agravante de segregación racista, al impedir que los vascos viajaran a Barcelona con ocasión de la última cumbre de la UE. No condeno la Ley de Extranjería, que expulsa a hombres débiles y hambrientos, los encierra en campos de detención o los priva del derecho universal a asistencia sanitaria y educación. No condeno el «decretazo», que precariza aún más el empleo, elimina los subsidios y deja a los trabajadores, como hojarasca, a merced del cardo de los vientos de los empresarios.

No condeno, naturalmente, a Dios cuando llueve, relampaguea o truena ni cuando la tierra tiembla ni cuando el volcán vomita su fuego sobre los hombres.

Soy un demócrata: me importa un carajo la muerte de niños que no son españoles; me importa un carajo la persecución, silenciamiento y asesinato de periodistas y abogados que no piensan como yo; me importa un carajo la esclavitud de dos mil millones de personas que nunca podrán comprar mis libros; me importa un carajo el recorte de libertades mientras sujete yo libremente las tijeras; y me importa un carajo incluso la desaparición de un planeta en el que ya me he divertido tanto.

Soy un demócrata: condeno a ETA, a los que la apoyan y a los que guardan silencio, aunque sean mudos de nacimiento; y exijo, por tanto, que se prive de sus derechos ciudadanos a 150.000 vascos, que se les impida votar, manifestarse y reunirse, que se cierren sus tabernas, sus editoriales, sus periódicos, incluso sus guarderías; que se los meta luego en la cárcel, a ellos y a todos sus compinches (desde el joven militante anti-globalización al escritorzuelo resentido) y que, si todo esto no es suficiente para proteger la democracia, se pida la intervención humanitaria de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas, fajadas ya en la heroica reconquista de la isla Perejil. Soy un demócrata: he condenado a ETA. Soy un demócrata: sólo he condenado a ETA y formo parte, por tanto, de todas las otras bandas armadas, de las más sangrientas, las más crueles, las más destructivas organizaciones terroristas del planeta.

Soy un demócrata. Soy un cabrón."


Santiago Alba Rico - Escritor y filósofo



Nada más que añadir.